Mitos y verdades sobre el azúcar

No todo lo que engorda es malo. Siempre hemos escuchado que por su alto contenido calórico, es lo primero a desterrar en una dieta saludable. Pero parece que no es tan cierto…

El azúcar es un alimento sobre el cual se plantean opiniones muy contradictorias. Este carbohidrato, transformado en glucosa es el combustible del cerebro, por lo que incluir azúcares en la dieta diaria no es necesariamente algo malo, siempre que se haga en su justa medida.

Aunque existen azúcares que están presentes en forma natural en algunos alimentos, como en las frutas, la mayoría de los que consumimos son agregados, y el cuerpo no distingue entre ambos. Por eso que es necesario que nos informemos sobre qué es cierto y qué no acerca de este controvertido nutriente.

El azúcar es un producto de origen natural que se obtiene a partir de la caña de azúcar o de la remolacha. Para convertirse en la sacarosa que le ponemos a las infusiones, es necesario que pase por un proceso de refinamiento. Cuanto más blanca es el azúcar, mayor es también su pureza y su grado de refinamiento para los diferentes usos.

Se descarta  el mito de que el azúcar marrón o negra sea más sana que la blanca. Ambos tipos son iguales en cuanto a calorías, vitaminas y minerales. Lo cierto es que el color marrón del azúcar negro se debe a que quedan restos de melaza (jugo de caña con restos vegetales) adheridos al cristal de sacarosa.

También es falso el hecho de que eliminar el azúcar de la dieta pueda prevenir enfermedades a futuro. Como todos los alimentos que consumimos, es recomendable hacerlo con moderación, en especial porque su exceso puede contribuir a enfermedades como la obesidad o diabetes. Pero al ser un nutriente que aporta energía al cerebro, no es necesariamente perjudicial. La Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda un máximo de 6 cucharadas de azúcar por día.

Para quienes practican deportes, sobre todo de alto rendimiento, los azúcares son útiles para reponer el organismo luego de la actividad física. Son necesarios tanto los azúcares complejos (pan, pastas, papa, arroz) como los azúcares simples (bebidas isotónicas, jugos, frutas), distribuidos adecuadamente en las distintas etapas del deporte.

Si bien el azúcar es menos calórica que la grasa, su consumo en exceso puede contribuir a ganar unos kilitos de más. Pero lo que realmente engorda no es consumir sólo aquellas calorías que provienen del azúcar sino consumir demasiados alimentos de los tres grupos de macronutrientes: grasa, proteínas o carbohidratos. El sobrepeso es un resultado de una combinación compleja que abarca la genética, el ambiente externo, el sedentarismo y los alimentos que consumimos a diario. Por otra parte, los productos “sin azúcar” contienen edulcorantes que pueden tener otros nutrientes (grasa o proteínas por ejemplo) que sí aporten calorías.

Otro mito descartado científicamente es que el azúcar causa hiperactividad en los chicos. No hay evidencia científica de que las golosinas en sí mismas causen excitación, sino que más bien se debe al contexto en que se las consume, que suelen ser fiestas de cumpleaños, celebraciones o como algún tipo de recompensa.

Por último, tampoco es cierto que el azúcar cause diabetes. Esta enfermedad tiene causas complejas asociadas a la genética y al sobrepeso. Sin embargo, su tratamiento sí requiere eliminar del azúcar en la dieta diaria.

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